Esto sucedió en Austria, a éste monstruo. La verdad no hay palabras para describir a éste hombre, quién secuestro durante 24 años a su propia hija, durante 24 años, tener 7 hijos, obligarla a escribir notas de abandono, y reconocer a tres de los primeros, quemar el cuerpito de uno de ellos, y mantener encerrados a tres, junto a su madre, la verdad es increible.Lo peor de todo es que la sociedad lo tenía como un buen hombre, trabajador, dueño de una fábrica.
La pregunta es la siguiente, donde estaba la mujer de éste señor, yo creo que para una madre los hijos son lo primero, no la buscó, se quedó tan tranquila, mientras recibiá a sus nietos supuestamente abandonados por su hija, o de que manera la tenía engañada o amenazada el marido (monstruo), la verdad no dejo de admirarme, son demasiados años, es realmente un horror.
En Austria un hombre es acusado de secuestro, abuso sexual e incesto.
La policía halló a una mujer desaparecida desde 1984, a quien su padre mantuvo cautiva en un sótano durante casi 24 años, donde dio a luz a siete niños tras ser abusada por él.
El padre, Josef Fritzl, de 73 años, está bajo custodia detenido bajo acusación de secuestro, maltrato y abuso sexual de su hija, así como de incesto.
Elizabeth, de 42 años, dijo que su padre empezó a abusar sexualmente de ella cuando tenía 11 años y que la encerró bajo llave en un cuarto del sótano el 28 de agosto de 1984.
Durante los 24 años que siguieron, ella dijo que fue atacada sexualmente de forma continua y dio a luz a siete niños, uno de los cuales murió por falta de atención después de nacer y su padre quemó sus restos.
Se esperan pruebas de ADN para confirmar si el hombre es el padre.
La Agencia Prensa de Austria dijo que los hijos son tres varones y tres mujeres, con edades de cinco a 20 años. El caso salió a la luz cuando la mayor, Kerstin, enfermó gravemente y fue llevada a un hospital por su abuelo –quien también es su padre– y las autoridades descubrieron que la madre estaba desaparecida desde 1984.
Tres de los hijos de Elizabeth estaban registrados ante las autoridades y vivían con sus abuelos, quienes declararon que habían hallado a los menores fuera de su casa en 1993, 1994 y 1997, junto a cartas de la madre, manipuladas por el acusado, que aseguraban que su hija se fue con una secta, para dar la impresión de que estaba viva.
Los otros tres menores permanecían aparentemente con su madre en una celda en el sótano y dos de ellos, al parecer, ayer vieron por primera vez la luz del día, pues nunca fueron a la escuela ni al médico, ni salían, ya que ni siquiera estaban registrados oficialmente. Según las investigaciones la esposa del acusado no mantenía contactos con su hija y los tres niños.











Monstruo austríaco: pena de muerte
Josef Fritzl, demuestra el lado mas oscuro de la humanidad, el trato dado a su hija no se puede describir con palabras, es incalificable.
La tortura, el dolor y la angustia sufridos por su hija son inimaginables. Son en estos momentos en los que a más de uno le tienta la opción de la pena capital. Como pretender dejar sobre la faz de la tierra a sujetos como este, cierto que es un enfermo, pero sinceramente para mi eso es indiferente, todo acto tiene una consecuencia y es por ello que el castigo que debería caer sobre el sería vacuo incluso aplicándole la pena capital.
Este tipo de hechos nos hace pensar una cosa, para tener un perro o un gato, o incluso un coche o un arma las personas deben superar ciertos requisitos, en cambio para engendrar vida y traer al mundo nuevos seres que serán sus hijos, no se necesita ningún examen previo, claro esta que de establecer uno el estado se extralimitaría en sus competencias, pero es que a caso los Norman Bates de este mundo se les debe permitir tener hijos.
No quiero entrar en consideraciones religiosas, pero pese a que la capacidad de sobreponerse al dolor sea algo que siempre ha caracterizado a la especie humana, estoy convencido que la vida de la hija de Fritzl estará por siempre marcada.
Sé que mi alegato tiene ciertas rémoras al libro de Aldous Huxley “Un mundo feliz”. Y sin obviar el hecho de que este tipo de individuos por lo general llevan una vida normal y apacible hasta que se descubre el horror. Así pues, espero que como mero ideal quede mi propuesta, pese a las dificultades y contradicciones que su aplicación entrañaría.
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es