Una historia de Amor. Resulta que allá por agosto de 1994, Miguel Dorado participó del torneo “Eliseo Rival”, que se jugó en el club “Lince”, de esta provincia.
Miguel tenia en ese entonces 13 años e intercambió besos con una joven dos años mayor. Regresó a su hogar en Bs. As. y se olvidó del romance, pero la chica siguió llamándolo y enviándole cartas. “Te amo y no puedo seguir sin vos. La verdad duele. No quiero seguir gritando tu nombre al viento”. Firmado: Estrella, 22/08/04.
Ella era una joven tímida y rara. Agradable, pero extraña. Se jactaba de hablar con los muertos y aseguraba estar profundamente enamorada del porteño. Pero a su regreso, él no contestó, nunca más, los llamados ni las misivas. A esa edad, Dorado era un adolescente despreocupado y feliz. Hasta que una mañana oyó sonar el teléfono en su casa de Barrio Norte. En ese instante se sintió aturdido. Estrella se había quitado la vida, dolida por su indiferencia. El joven se quedó pasmado.
Miguel estuvo muy mal luego de enterarse de esta noticia según cuenta en la nota de La Gaceta, los años siguientes transcurrieron llenos de culpa y dolor, entre borracheras y peleas, para poder olvidar.
Recién a los 20 años, comenzo a superarlo, intentó volver a jugar el rugby.
El tiempo paso y hoy ha entablado una nueva relación, pero tiene una deuda pendiente, hoy quiere: cerciorarse de que Estrella se quitó la vida. Quiere encontrarla.
Lamentablemente no cuenta con muchos datos, sólo conserva una carta, pero sin apellido ni dirección. Por eso, viajó hasta Tucumán en busca de una joven llamada Estrella, que tendría 27 años o habría fallecido en setiembre de 1994. “¿Para qué vengo? Vine a buscar mi libertad. Estoy aquí para saber la verdad, porque sólo la verdad nos hace libres”, dice.
Hoy se pasa horas en el archivo de La Gaceta buscando los avisos fúnebres pero no encuentra ningún dato que corresponda con lo que esta buscando.
El está cansado. Todos parecen haberla olvidado. Y no es su costumbre escarbar media provincia para hallar una mujer a la que conoció hace 12 años. Sin embargo, al cabo de cuatro días, Dorado no pierde las esperanzas. “Sólo quiero saber si ella está viva. Quiero conocer la verdad, liberarme…”
Si algún lector cuenta con información que puede resultar útil para el joven Miguel Dorado, puede escribir a la dirección de correo electrónico: migueldor@hotmail.com
Fuente: La Gaceta (Tucumán)









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