“Entonces, ¿yo no existo?”, exclama incrédulo M., un gay acomodado de Teherán ante la afirmación de que “en Irán no tenemos homosexuales” pronunciada por el presidente, Mahmud Ahmadineyad, en la Universidad de Columbia el pasado lunes. “Lo que debiera hacer es informarse antes de hablar para no meter la pata como con el Holocausto”, añade Taha, de los pocos gays iraníes que ha aceptado hablar con este diario. La discreción es la norma de supervivencia en un Estado cuyo código penal establece la pena de muerte para quien mantiene relaciones homosexuales. Algo que también ocurre en países aliados de EE UU como Pakistán, Arabia Saudí o Yemen.

Esto es parte de un articulo publicado por el diario El Pais (España), donde se ha publicado un interesante articulo sobre lo que vive la población homosexual en Irán.









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