
Una vez terminado el jucicio que lo condenó a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, donde se lo vio languidecer y fue trasladado por una supuesta descompensación que los peritos médicos no pudieron confirmar, después de llorar en público y reivindicar sus actos de forma poco decorosa, Antonio Domingo Bussi no puede escapar de los fantasmas del pasado y de las consecuencias de sus acciones durante la dictadura.
“Mi padre está muy desorientado, muy mal, en shock y desprendido de la realidad. No entiende lo que pasa. El domingo pidió el auxilio de una psicóloga”, aseguró uno de los hijos del represor, Luis José Bussi, al diario tucumano La Gaceta.
Bussi hijo explicó que el militar retirado “no quiere entender las implicancias de la
sentencia”. Subrayó que su padre se encuentra “en shock” y tiene terror a que lo trasladen a una cárcel común, tras haber sido condenado la semana pasada por el secuestro y asesinato del ex senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse en 1976.
En las últimas horas Antonio Bussi, quien manejó con mano de hierro la provincia durante la última dictadura militar, solicitó asistencia psicológica en su lugar de detención, el Yerba Buena Golf Country Club, de San Miguel de Tucumán. El pedido de ayuda profesional derivó de la situación de angustia que atraviesa luego de que el fiscal Alfredo Terraf confirmara que pedirá que el ex gobernador sea enviado a una institución penitenciaria.
Bussi hijo se quejó de la asistencia médica que le brinda a su padre el Ejército y que se le reanudó el pasado viernes. “No es la que él está acostumbrado a tener, porque los médicos militares van tres veces a la semana a verlo, mientras que los profesionales del Siprosa (Sistema Provincial de Salud) iban todos los días”, consideró.
Fuente: Critica









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