Una mas del Benedicto, ahora asegura que el castigo eterno ocurre en un lugar que no está vacío, contradiciendo a Juan Pablo II
No es anuncio nuevo, en 2007 ya mencionó la existencia del infierno como lugar, algo que su antecesor, Juan Pablo II, había rechazado. El Papa, durante un encuentro mantenido con párrocos romanos con motivo del inicio de la Cuaresma, ha mandado un mensaje a los fieles: la salvación no es inmediata ni llegará para todos, por eso ha querido destacar la posibilidad real de ir al infierno, según informa el diario italiano La Repubblica.
“El infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno”, dijo el Pontífice romano el pasado abril de 2007. Una idea que es contraria a lo que defendió el anterior Papa, el polaco Juan Pablo II, durante su pontificado. Juan Pablo II corrigió el concepto tradicional del infierno, fue en verano de 1999, cuando hubo cuatro audiencias para hablar sobre el cielo , el purgatorio, el infierno y el diablo. “El cielo”, dijo entonces, no es “un lugar físico entre las nubes”. El infierno tampoco es “un lugar”, sino “la situación de quien se aparta de Dios”. El Purgatorio es un estado provisional de “purificación” que nada tiene que ver con ubicaciones terrenales. Y Satanás “está vencido: Jesús nos ha liberado de su temor”.
Pero hoy nuevamente, dando muestras de lo retrogrado , ante la pregunta de un sacerdote sobre la necesidad de la Iglesia de retomar discusiones sobe el pecado, el infierno o la vida después de la muerte, El Papa ha querido dejar claro sobre estos temas que la salvación no está garantizada. ‘‘No todos nos presentaremos iguales al banquete del Paraíso” por eso, ha dicho, serán muchos los que tengan que purificarse “para afrontar el Juicio Final”.
El Papa ha pedido a los fieles no sólo ayuno de comida sino también de palabra y de escuchar y ver medios de comunicación. “Se necesita un ayuno de imágenes y palabras. Tenemos la necesidad de un poco de silencio”.










¿Dónde contradice Benedicto XVI a su antecesor? Juan Pablo II dijo: “el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno”.